Krippendorff anacrónico
Ahora que casi termino de leer el libro Metodología del análisis de contenido, de Klaus Krippendorff, me encuentro con que explica algunas “incongruencias” cuando se están codificando datos, les dejo la cita textual:
Incongruencias, que se presentan cuando una unidad de análisis es descrita en términos que se excluyen entre sí; por ejemplo, “mujer soltera embarazada”, “niño de 999 años”.
Efectivamente, no puede haber un niño de 999 años, pero… una mujer embarazada… caray, se me hace muy raro. Solo hay dos opciones, o fue un error del autor o de los editores o correctores o de traducción, o bien Krippendorff es un poco anacrónico, ¿raro no? El libro fue escrito apenas en 1980.

June 27th, 2008 at 11:54 am
Tal vez Krippendorff no sea un anacrónico, sino sólo un bromista y filtró el comentario de manera intencional, para ver quién lo descubría.
Yo me inclino a pensar que se trata de un error [grave] en la traducción y se me ocurren varias formas en que la frase podría ser corregida para que quedara incoherente (sic). No obstante hacer eso no arrojaría ningún resultado.
Ahora bien, pienso que la manera más sencilla y eficiente para darle coherencia a un dicho incoherente y viceversa es la contextualización/descontextualización.
Por ejemplo, si hablamos de “los restos fósiles” de un “niño de 999 años” la frase podría tener algo de sentido [aunque con una redacción sospechosa].
El análisis de contenidos siempre me recuerda a esa práctica [encantadora y divertida] de algunos medios que filtran listas de palabras “recomendables” para ser utilizadas en algunas ocasiones.
Por ejemplo, no es lo mismo hablar de “la invasión a Irak” que de la “guerra en Irak” o ya de plano, de la “guerra contra el terrorismo”. Ejemplos hay montones.
De hecho y punto y aparte, me voy a cocinar uno de esos ejemplos. Ahora busco el nombre de alguien que haya muerto en el News Divine, que sea menor de edad [“lo más menor” que sea posible], preferentemente mujer y la línea va a ser:
a) mencionarla siempre como “víctima”, o por su nombre de pila
b) mencionar [escrito con número] su edad
c) referirse al News Divine como “discoteca” o “lugar de entretenimiento”
c.1) Evitar las palabras “bar”, “garito”, “antro”
A ver qué sale.
June 29th, 2008 at 9:10 pm
Parece obvio que en sus ejemplos el autor no se refierere a un sistema de significados formal o generalizado, sino a uno basado en convenciones aceptadas, porque de otra manera podría exigírsele hacer explícitos los isomorfismos que emplea para dar coherencia interna a sus proposiciones. En un sentido, la “coherencia externa” depende de la realidad o “teoremidad” de las proposciones, mientras que la “coherencia interna” depende sólo de la ausencia de contradicciones. Así, en completo acuerdo con Ladhair, hay que hacer explícitas las “convenciones aceptadas” del autor antes de señalar las incoherencias externas del discurso. Lo paradójico del caso, para mí, es que el autor intenta dar un análisis de las “unidades de significado”, aparentemente sin reparar en el hecho de que la “significación” requiere de la mediación de dos estructuras, una simbólica y la otra real, y que la primera es (o puede serlo, en un sistema suficientemente generalizado) básicamente arbitraria. Que un libro sobre “significado del contenido” lance así su propia contradicción me parece delicioso (y tan autorreferencial que haría las delicias de B. Russell).
July 2nd, 2008 at 7:36 pm
Estimados Ladair y Juan Francisco: en efecto, el análisis de contenido parece siempre forzado y sospechoso, herencia de la tradición positivista en la investigación, pero muy socorrido en estos días por políticos y marcas de todo tipo. Concuerdo plenamente con ustedes en que se deben hacer explícitas las pautas a partir de las cuales se significa una convención, en este caso contradicción.
Esto también me recuerda algún curso que tomé con James Lull: cuando entró a la sala se presentó y dijo que él había nacido y crecido en un rancho en donde no había televisión, y que sus investigaciones sobre este medio de comunicación (seamos benevolentes) estaban forzosamente matizadas por el profundo impacto que le había causado cuando la conoció, ya bien entrada su adolescencia.