Nuevas tecnologías y economía para la paz
Les cuento, queridos cuatro lectores, que de manera imprevista fui a Israel a una reunión con Shimon Peres, presidente de ese país, en donde se abordó el tema de la tecnología y la economía para la paz. La visita a la llamada Tierra Santa fue una experiencia muy interesante, en la reunión con Shimon Peres estuvieron presentes unos 20 estudiantes del MIT y otros tantos de la Universidad de Standford (todos de posgrado, hasta donde me enteré), de la UNAM sólo íbamos dos, también en calidad de estudiantes de posgrado, además de 2 integrantes de TV UNAM, con quienes me divertí mucho haciendo entrevistas a estudiantes de la universidad de Tel Aviv y “levantando” imágenes de la ciudad, de los grandes rascacielos y de una hermosa puesta de sol. (encontrarás un interesante video que tomé si le das click en “Sigue leyendo”)
Además de estar en Tel Aviv y peregrinar por tres hoteles en sietes días, también visité Jerusalén, en donde se encuentra la casa presidencial, aunque la verdad nos perdimos de muchos lugares de interés debido sobre todo a los tiempos. No obstante visitamos uno de los sitios que nunca me pierdo cuando ando en lugares desconocidos: los mercados. Me gusta el ir y venir de la gente, el trajín constante, los olores que, como en comida de gourmet, se van sucediendo unos a otros en lentas transiciones: primero las verduras, luego el pan, después las carnes; los mercados son también un muestrario de vivos colores, despiertan la mirada y, al visitante inquieto, se le presentan como una competencia a la cual éste no sabe cómo responder, pues pasa del rojo del jitomate al gris mate de los dulces israelíes; del verde de los pepinos (que sirven con cáscara en las comidas) al amarillos de los cítricos.
Fui también a Nazaret, y ahí visitamos la Basílica de la Anunciación, donde se supone que el ángel San Gabriel (saludos al mío) le dijo a María que llevaba en su vientre al hijo de Dios. Luego de ello intentamos encontrar la fuente de María, donde habría tenido el primer contacto con el ángel, pero una vez que llegamos sufrí una enorme decepción pues el lugar estaba muy sucio y descuidado.
Antes de ello tuvimos una experiencia para mí formidable. Como queríamos unas tomas de la ciudad, vimos en una de las partes más altas de Nazaret una iglesia a la cual queríamos llegar. Subíamos sin conocer, solo buscando la cima, por entreverados callejones que constantemente se bifurcaban y que ante la disyuntiva debíamos decidir solo por intuición. Luego de un rato de caminar por estrechos callejones, como si estuviéramos en un laberinto, nos topamos con pared. No había más camino hacia la iglesia, solo la puerta de entrada a una casa. Nos quedamos unos segundos inmóviles, reflexionando en torno a si regresábamos e intentábamos subir por otra vía o bien desistíamos del intento.
En esas cavilaciones estábamos cuando una pequeña de unos 11 años nos descubrió y en un limitado inglés (igual que el mío, je) nos invitó a pasar a su casa para que desde el balcón tomáramos las fotografías, la verdad es que ya habíamos subido un tramo considerable y desde ahí ya se podía contemplar todo Nazaret. Mi compañera y yo nos miramos y creímos que era una idea de la niña y que sus padres evidentemente no aprobarían tal invitación, subimos las primeras escaleras y nos detuvimos casi bajo el dintel de la puerta. La niña desapareció unos segundos y regresó para invitarnos a pasar, accedimos y entramos a la sala. Ahí se encontraban su padre, su madre y sus dos hermanos. Al poco tiempo, y supongo que como curiosidad ante nuestra presencia aparecieron sus dos hermanas, una de aproximadamente 14 años y otra de 16, las tres increíblemente lindas y además muy similares entre sí.
Se trataba de una familia árabe, como la mayoría de los habitantes de Nazaret. Su casa era de techo alto, pintada de colores pastel, con un tapete que cubría toda la sala. Con toda amabilidad nos recibieron y nos ofrecieron unos bocadillos y un vaso de refresco. Nos enteramos, con muchas dificultades derivadas de la falta de un idioma mutuo, que la hermana de la esposa vivía en California, Estados Unidos, y que conocen México por las noticias sobre narcotráfico que salen en la TV Israelí (por cierto, Shimon Peres también hizo alusión a lo mismo, “hermanando” a México con Israel pues ambos vivimos, dijo, bajo el régimen de la violencia).
Fue una experiencia sin igual, solo había buena vibra, muy poca comunicación verbal (de esa que hace alarde la razón instrumental), pero que bastó para pasar unos 10 o 15 minutos muy agradables. La verdad a mí me habría gustado pasar más tiempo, pero mi acompañante se mostró inquieta y salimos pronto. Antes de partir quise traerme un recuerdo de esa bonita familia y les pedí que se presentaran ante la cámara, así que aquí les dejo este video.
Colofón: Tengo que decir abiertamente, en esta mi tribuna muy personal, que no estoy de acuerdo con la actual política de guerra de Israel, en la que la misma prensa (ver Proceso No. 1680) denuncia incluso crímenes de guerra en la franja de Gaza, así como tampoco estoy de acuerdo con el exterminio judío que hizo el nazismo. Creo que la guerra, bajo cualquier modalidad, incluso las “libertarias” no han traído beneficios permanentes a la humanidad, sino solo momentáneos alivios en tanto el nuevo poder adopta las posturas de quien sucedió. Eso sí, bajo el alto precio de innumerables vidas humanas.
Podría ser objeto de crítica (que aceptaría) el hecho de ir a un país con el cual no comulgo del todo (aunque debería explicitar que no es El país, sino su política gubernamental en ciertas áreas), no obstante una nación, o más aún, una cultura, van más allá. Me encontré con gente interesante, tanto árabe en Nazaret, como judía y rusa en Tel Aviv.
A pesar de estar en conflicto bélico constante, la gente, por lo poco que pude ver, es amable, trata bien al otro, al extranjero, al occidental, al diferente; y eso es un valor muy importante. Una de las pocas razones, la gente, por las que me interesa viajar.
Al final todos buscamos lo mismo, al final todos somos iguales, con pequeñas diferencias. Al final a todos nos gusta la coca cola, McDonalds (escrito en árabe, sí), el ponchis ponchis (en árabe suena bien), la cerveza árabe (traje cuatro, hay una disponible para mis cuatro queridos lectores, quien la pida primero gana, si me dice cómo se escribe en árabe Por mi raza hablará el espíritu, chiste local), los jeans, los autos último modelo, los rascacielos (en Tel Aviv está la torre más alta del middle east, qué es middle east, papito, otro chiste hiperlocal), el internet (menudos problemas tuve para usar las compus del hotel, pues escribían al revés), el jazz (entré un ratillo a escuchar un excelente jazz medio nuevaorleanesco), la TV (cerca del puerto de Tel Aviv hay una televisora que tienen un set montado en un domo transparente donde se transmiten programas de alto rating y al cual acuden jóvenes para presenciar -desde fuera, evidentemente- lo que se transmite en directo), la playa (un compañero de TV UNAM con mucho acierto decía que una parte más bien popular de Tel Aviv, cercana al mar, parecía Acapulco), la comida (variada, con ensaladas y carnes, el tradicional kebap, el falafel, derivación del mismo y el bergia –no sé si se escriba así-, un dulce tipo turrón, motivo de albur de parte de mis primos), la espiritualidad (“materializada” en diversas religiones: mezquitas, iglesias y sinagogas juntas), la moda (recorrí algunas tiendas de la zona “bien” de Tel Aviv, con prendas y accesorios muy caros), el sexo (varios table dance por la ciudad y anuncios de escorts en las revistas de turismo), el billar (jugamos una partida de pool en un bar agradable), el futbol (vi 3 partidos de la liga local, entre las 12 de la noche y las 8 de la mañana, juro que no quería, fue parte de una terrible confusión en la que nos vimos envueltos en el aeropuerto), las mujeres (nuestro amigo Ophel, quien nos transportó varios días en su taxi-camioneta, se ufanaba de tener dos novias, una rusa y otra israelí, incluso destinaba un celular para cada una, me los enseñó), en fin, los mismos anhelos, la globalización en su máximo esplendor, medio oriente occidentalizado, occidente transculturizado, culturalmente híbrido, como dijera el buen Canclini.


April 24th, 2009 at 12:13 pm
[...] unas semanas estuve algo atribulado porque se me juntaron unos informes que tuve que entregar, el viaje a Israel y el fin de la codificación de un estudio que hicimos varios países de latinoamérica: Argentina, [...]
April 24th, 2009 at 12:57 pm
[...] sobre User Generated Contect que se presentó en Austin, Texas, hace unos días, el segundo sobre mi viaje a Israel y el tercero sobre una entrevista que me hicieron en canal 40 sobre redes sociales. La verdad es [...]
May 6th, 2009 at 11:25 pm
Que buena experiencia!!! Cuando escucho sobre Israel generalmente pienso en guerra y conflicto armado. Muy grato encontrar una bella casa con tan atenta familia. Que envidia Jorge. =)
May 12th, 2009 at 12:05 pm
Grax Lis, la verdad sí fue una experiencia muy interesante, y nunca hay que confundir a los gobiernos con sus pueblos. Saludos.
December 6th, 2009 at 1:03 pm
ojala llegue al fin la paz a tierra santa